UN MUNDO EN UN SOLO LUGAR
Cuando me dijeron que íbamos a visitar nuevamente el Parque Jaime Duque, me emocioné mucho y pensé: “¡Wow, quiero volver!”. La última vez que fui fue cuando estaba en octavo, hace aproximadamente tres años, y aunque fue una experiencia bonita, no pude disfrutarlo completamente porque ese día estuvo lloviendo mucho. Hicimos un recorrido bastante largo caminando y no alcanzamos a conocer muchas de las atracciones del parque.
Aun así, recuerdo que entramos al Taj Mahal y nos montamos en las lanchas acuáticas, pero esta vez tenía muchas expectativas porque quería conocer los lugares que no había podido disfrutar en mi primera visita y vivir una experiencia diferente.
Antes de subirnos a los buses estaba un poco ansiosa, ya que el proceso de organizarnos y subirnos tomó más tiempo de lo que esperaba. Sin embargo, cuando finalmente nos acomodamos, todo se volvió más tranquilo. Durante el recorrido fui hablando con mi compañero de al lado, mis compañeras y mis amigos, por lo que el tiempo pasó muy rápido. Además, compartimos algunos alimentos que cada uno llevaba y también disfrutamos del refrigerio que nos dieron. Para mí, el trayecto fue bastante tranquilo y, por fortuna, no me mareé.
Al llegar al Parque Jaime Duque me sorprendió la entrada, ya que era diferente a la que recordaba de mi primera visita. Siempre había ingresado por otro lugar, así que fue interesante descubrir una nueva parte del parque. Después nos organizamos en fila, seguimos las indicaciones y finalmente entramos, listos para comenzar esta nueva aventura.
Al entrar al Parque Jaime Duque, nuestra primera parada fue el baño. Antes de eso pasamos cerca del vivero, aunque solo pudimos observarlo un poco por encima porque estábamos empezando nuestro recorrido. Después nos dirigimos hacia algunas zonas del parque donde encontramos espacios muy bonitos para tomarnos fotografías con todo el grupo y guardar recuerdos de esta visita.
Después de tomarnos las fotos, continuamos nuestro recorrido por el parque, emocionados por conocer cada uno de los lugares y vivir nuevas experiencias.
Después de recorrer las primeras zonas del parque, llegamos al Manantial de los Centauros. Caminamos alrededor de las esculturas mientras observábamos los detalles de este lugar inspirado en la mitología griega. Me gustó mucho porque es una zona muy bonita para recorrer con calma, tomar fotografías y conocer un poco más sobre estas figuras legendarias antes de continuar con las demás atracciones del parque.
Después nos dirigimos a las lonas, una de las atracciones que más quería probar. Sin embargo, antes de entrar tuvimos que esperar un buen rato porque algunos compañeros se separaban del grupo y no podíamos ingresar hasta que estuviéramos todos reunidos. La verdad, eso nos desesperó un poco, ya que todos queríamos aprovechar el tiempo y disfrutar la mayor cantidad de atracciones posible. Cuando por fin llegó nuestro turno, nos entregaron el tapete y subimos hasta el inicio de la pendiente. En ese momento sentí un poco de nervios, pero eran de emoción porque tenía muchas ganas de lanzarme. Con mis amigas contamos hasta tres y nos tiramos al mismo tiempo. Yo fui una de las primeras en llegar al final y, por suerte, todo salió muy bien. No me raspé las manos porque no intenté frenar durante el recorrido y, aunque al principio pensé que podía salir impulsada al terminar, todo fue mucho más tranquilo de lo que imaginaba. Sin duda, fue una experiencia muy divertida y una de las actividades que más disfruté ese día
Después de disfrutar las lonas, continuamos nuestro recorrido hasta llegar a la zona de los jardines colgantes. Fue un lugar que nos llamó mucho la atención por su diseño y porque nos hizo sentir como si estuviéramos conociendo una parte de otra época. Aprovechamos para recorrer el lugar, observar cada detalle y tomar algunas fotografías.
JARDINES DE BABILONIA de tatiana gonzalez
Más adelante visitamos el Castillo Medieval, que sin duda se convirtió en uno de mis lugares favoritos de todo el parque. Desde el momento en que lo vi me impresionó su arquitectura y lo bien conservado que estaba. Recorrer sus espacios fue una experiencia muy bonita y fue uno de esos lugares que más disfruté durante la salida pedagógica.
Después de recorrer una parte del zoológico llegamos al restaurante para almorzar. Nos tocó esperar un rato porque algunos compañeros venían muy despacio y, la verdad, ya todos teníamos muchísima hambre. Cuando por fin nos sirvieron, disfruté mucho el almuerzo. La presa de pollo estaba muy rica, aunque era tan grande que terminé súper llena. Después nos organizamos de nuevo para seguir recorriendo el zoológico y conocer los animales que aún nos faltaban.
Después de terminar el recorrido por el zoológico regresamos a la entrada principal del parque y nos subimos nuevamente al bus. El viaje de regreso fue muy tranquilo; aproveché para hablar con mis amigos y recordar todo lo que habíamos vivido durante el día. Sin duda, fue una experiencia que disfruté muchísimo y que me gustó mucho más que mi primera visita al Parque Jaime Duque. Al llegar a Madrid, les pedí el favor a los profesores de que me dejaran cerca de mi casa, ya que vivo por la variante y me quedaba mucho más fácil. Afortunadamente aceptaron, así que llegué sin problema. Fue el cierre perfecto para un día lleno de aprendizaje, diversión y momentos que recordaré con mucho cariño





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